El Fondo Monetario Internacional “Ave de mal Agüero”

Por: Jorge Vergara Carbó

El equipo económico del FMI presento un avance de lo que será su informe final, el cual entregará en Bogotá el 28 de octubre del presente año. Esto no había ocurrido en las asambleas anuales anteriores.

Lo que presentaron fue una síntesis de 10 minutos sobre la economía de América Latina, pero más concentrada en Sur América y principalmente sobre la crisis argentina y ecuatoriana.

Cuando un país tiene problemas de Balanza de Pagos y liquidez, recurre ante el FMI para solicitar un préstamo de salvamento, el cual el FMI antes de aprobárselo, visita el país, en estos casos Argentina y Ecuador, y se reúne con el equipo económico del gobierno y acuerdan un plan de trabajo que les permita corregir los desajustes que presenta su economía. Esos ajustes se conocen como la “receta que impone el FMI”.  Receta que tiene como finalidad la mayoría de las veces, hacer reformas que conlleven a mejorar la carga impositiva para aumentar los ingresos, eliminar o disminuir subsidios, reformar las leyes laborales y pensionales e igualmente abrir su economía. Por supuesto la receta cumbre neoliberal, que deben defender los organismos multilaterales.

Estas recetas conllevaron a protestas sociales en Argentina y Ecuador. En este último país, el gobierno de Moreno ante la movilización indígena se vio obligado a echar reversa al incremento en el precio de los combustibles que fue del 125%.

En Argentina, próximo país a escoger presidente este 27 de octubre, el salvamento por US$60.000 millones no sirvió para frenar la caída del peso argentino y el aumento de la inflación y la recesión de su economía. Un desastre el gobierno de Macri, donde el PBI este año será del menos 3.1% y en el 2020 menos el 1.3%, con una inflación por encima del 50%, y una depreciación de su moneda que ya equivale a $60 por dólar.

No hay duda que, con ese comportamiento de la economía, Macri será derrotado por los Fernández. Esto implicará un replanteamiento de la receta.

En Ecuador la situación es similar. Su economía está en recesión (-0.5%).  Cada día el gobierno de Moreno pierde credibilidad hasta el punto que pueda dejar el gobierno antes de las próximas elecciones.

Cuando Ecuador decidió hace 19 años, dolarizar su moneda, perdió su soberanía monetaria entregándosela a los Estados Unidos. Es la FED la que decide el precio del dólar con relación a otras monedas.

Debido a los malos resultados logrados con la receta del FMI, al imponer choques fuertes de ajustes, afectando el gasto social, el pueblo los rechaza y ve su ayuda como “ave de mal agüero”. Esa es la realidad de lo que hoy vive Argentina y Ecuador

Estas son las proyecciones del FMI.

El crecimiento proyectado para Latinoamérica y el Caribe es del 0.2% del PIB y para 2020, del 1.8%. El de Suramérica será este año del menos 0.2% y 1.7% para el próximo año. Brasil crecerá al 0.9% y 2.0% en el 2020. México lo hará al 0.4% y 1.3%. Chile y Perú al 2,5 % y 2.6%, respectivamente, y el año entrante lo harán al 3.0% y 3.6%.

Colombia crecerá al 3.4% en el 2019, y 3.6% en el 2020, y 3.7% en el 2021. Estas tasas de crecimiento están por debajo de la proyectada por el gobierno Duque, 3.6% y 4%, porcentaje que a pesar de lo que acontece en nuestra economía, el ministro Alberto Carrasquilla le sigue apostando.

Creemos que la proyección del FMI, como la de Carrasquilla, están desfasadas. En el primer semestre crecimos al 3%, lo que implicaría crecimiento por encima del 4%, en los dos últimos trimestres. Resultado difícil de alcanzar si tenemos en cuenta los datos parciales que ha emitido el DANE sobre la industria, el empleo, la inflación, las exportaciones e importaciones como el comportamiento de la tasa de cambio actual que está en $3.465.

Si le agregamos el impacto político y económico de declarar la Corte Constitucional inexequible la Ley de Financiamiento, haber aprobado un presupuesto deficitario  este año y el entrante, y posibilidad de que se caiga la ley del Plan de Desarrollo, el no al fracking , los bajos precios del carbón y del petróleo, más los males que venimos arrastrando desde hace años como el déficit en cuenta corriente del 4.6% del PIB, el déficit fiscal del 2.7% del PIB, y el endeudamiento de US$135.000 millones, equivalente al 47%, del PIB, podemos concluir fácilmente que no lograremos la meta que propone el FMI  y el gobierno Duque. A nuestro juicio lo máximo que creceremos será al 3%.

El gobierno ante la caída de la ley debería presentar una verdadera reforma tributaria que acabe con tanta exenciones y deducciones y por supuesto con la evasión y elusión tributaria y la fuga de capitales. Tenemos el cuarto nivel más bajo del mundo en recaudo tributario 18.8%, ante 34.2% de la OCDE, y más del 40%, en Europa. Además, tenemos la tercera peor distribución del ingreso, superamos a Haití y otro país africano. Con esos números no es posible crecer a tasas superiores al 4%.

A mi juicio la economía colombiana es sugieneri, con esos males e incertidumbres internas y externas, con una guerra interna que ya se pacto un acuerdo de paz, a pesar de todo ello su economía crece.

Por ello intente preguntar al equipo económico del FMI lo siguiente: ¿Como explican ustedes que en Colombia el consumo aumente en un 8%, al igual que las ventas, a sabiendas que tenemos un desempleo del 11.8%, una informalidad laboral del 47%, una confianza del consumidor negativa? ¿Es posible ese crecimiento?  ¿A que creen ustedes se deba? igualmente como se explica que con los niveles de pobreza, desempleo e informalidad laboral en el país se vendan tantos carros de alta gama y apartamentos comprados de contado con valor superior a $800 millones?

Lamentablemente no me permitieron hacer la pregunta, porque el tiempo es limitado y se centraron en responder sobre la crisis de Argentina y Ecuador.

Ese interrogante se lo dejo a mis lectores, esperando recibir una o varias respuestas.

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